Una banca
Nada es como estaba antes. Y con antes me refiero a esas dos lunas. La maleza creció, había humedad por todas partes, faltaba la alegría infantil de fondo… no se divisaban aves, y sobre todo eso, no estábamos ahí, ni en espíritu ni en cuerpo. Pasé y me miró con lástima, al comprenderlo todo con una mirada. “Una más”, me dijo… “una más”.








